Relato Metadiegetico - Causerie
Cita textual:
“El mismo que pronunció sobre su tumba una oración magistral... ‘Ha sido así preciso la
acción destructora de ochenta años…’” (p. 231)
Contexto:
Mansilla incorpora palabras reales del discurso del doctor Diego G. de la Fuente, que
pronunció en el funeral de su padre, añadiendo solemnidad al relato. (Papel con el
discurso escrito)
Función: Poética (embellece el mensaje y provoca emoción).
Trama: Argumentativa (reflexiona sobre la vida, el paso del tiempo y la muerte).
Soporte12: Discurso antiguo, fechado, en un papel amarillento arrugado, manchado con
lagrimas y suciedad del entierro. Letra cursiva masculina.
Transcripción: Por el Dr. Diego G. de la Fuente (Buenos Aires, 1871)
“Ha sido así preciso la acción destructora de ochenta años para abatir un espíritu
que, aun en su vejez, conservaba la energía del deber, la ternura del amigo y la dignidad
del soldado.
Hoy lloramos no sólo al hombre, sino al ejemplo: al ciudadano honesto que sirvió a su
patria sin esperar recompensa; al padre que enseñó a sus hijos que la compasión no es
debilidad, sino la forma más pura de la fuerza.
Vi en el General Mansilla la rara unión de la firmeza y la dulzura. Quien lo conoció en la
batalla pudo admirar su coraje; quien lo trató en su hogar, su infinita bondad. En su mesa,
hasta el animal más humilde encontraba lugar y respeto. Aquellos cuatro gatos,
compañeros silenciosos de sus últimos años, fueron el reflejo fiel de su alma: dócil y leal,
serena y justa.
No fue un hombre de ostentaciones, sino de gestos sencillos. Dio más de lo que recibió,
amó más de lo que fue comprendido. Y si alguna vez la vida pareció dura con él, fue
porque sólo los espíritus nobles conocen el precio de la sensibilidad.
12 Soporte ampliado en Anexo 3.
46Su muerte no es un silencio, sino una enseñanza. Porque quien ha amado tanto a los
hombres y a los animales deja tras de sí una huella moral más profunda que cualquier
victoria.
Que la tierra le sea leve, como leve fue su paso entre nosotros.
Descansa, general, rodeado de los tuyos y de esas criaturas que, aún sin palabras,
comprendieron tu bondad. La historia guardará tu nombre; pero los que te conocimos
guardaremos, además, tu corazón.

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